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En pocas palabras, tu corazón, tu alma…
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El día de la madre

Mayo 04, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones

¡Cuántas veces he corrido a refugiarme en tus brazos! siempre seguros, serenos, protectores. Perdido en tu pecho, siempre oía como un murmullo salía suave de tus labios para animarme, para decirme que nada ocurría… y como si así fuera, mis miedos desaparecían. No hay dudas, no hay miedos, no hay peligros que puedan acechar a quien se siente protegido entre los brazos de una madre…

Ahora ante tí, me inclino, te beso la frente, te susurro que te quiero, pero ya no obtengo respuesta, perdida seguramente en ese mundo interior en que te has sumido; en esa niñez recuperada a base de los duros golpes de la vida. Ahora aquella fuerza que parecía inagotable, se ha vencido por el tiempo, y soy yo el que desea protegerte entre mis brazos, para que sientas que no hay miedos ni dudas.

La vida es injusta porque nunca mira de frente a quien se lo merece, porque reparte la suerte a su capricho sin mirar ni los esfuerzos, ni la pasión, ni las ganas, ni la lucha, porque a veces levanta su dedo y marca el destino que se le apetece. Y puede tirarnos abajo, como si de un castillo de naipes se tratara, lo que con tantos esfuerzos levantamos. Luchar día a día, sí. Vivir día a día, sí. Disfrutar día a día, sí. Es lo que hemos de hacer, pero dura la lección que he tenido que aprender. Porque el futuro nadie lo sabe.

Te miro, mamá, aunque mi mirada vuela hacia aquel día que volví de mi primer día de colegio, con una pequeña nota en la mano, y un mensaje que a escondidas había escrito para tí. Te miro, mamá, aunque ya lo que veo, son tantos años que me dedicaste, sacrificándolo todo por nosotros, trabajando sólo por nosotros. Te miro, mamá, y no puedo sino sentirme orgulloso de tenerte y de abrazarte. Sé que en el fondo, desde donde estés, me sigues día a día; sé que aunque no puedes expresarlo eres feliz por lo que voy consiguiendo, y porque a mi lado, tengo a la mujer que tú siempre deseaste para mí. Sé, que desde donde estés, tú la quieres tanto como yo. Porque la vida podrá derribarnos las cosas terrenales como castillos de naipes, pero si hay algo que jamás puede destruir es el amor entre un hijo y su madre.

Hoy es el día de la Madre, mamá. MADRE… con mayúsculas. Esa eres tú. Mi madre, para siempre. Y te quiero… me inclino hacia tí, para darte ese beso en la frente que tantas veces debí haberte dado…

Dia de la madre


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El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón

Mayo 01, 2008 By: Javier Gomez Category: Literatura, Noticias

No hace mucho os hablé del que para mí es el mejor libro que he leído: los Pilares de la Tierra de Ken Follet. Hoy me toca hablar de otro de mis favoritos: la Sombra del Viento, y del último libro que ha sacado su autor, Carlos Ruiz Zafón.

Cuando en su momento cayó en mis manos la Sombra del Viento, lo cogí con cierta aprensión. La historia, inicialmente, no me llamaba mucho la atención (no soy de libros de grandes dramas, y esa fue la primera impresión que tuve antes de comenzar su lectura), y además lo situaba en un periodo de la Historia española que, o bien se trataba con rigor, o bien podría caer fácilmente de un lado político: la época de la posguerra en Barcelona. Personalmente, siempre me han fastidiado las novelas que pretenden retratar periodos históricos pero lo hacen tan a la ligera que destrozan todo el libro.

Sin embargo, la mera introducción de aquel libro, el comienzo, ya se agarró a mi corazón desde la primera página. Y no fue capaz de soltarse hasta que no lo cerré. Reconozco que históricamente, el mayor error del libro es su lenguaje demasiado actual teniendo en cuenta que estaban en los años 40, pero la facilidad conque Ruiz Zafón nos pintó a los personajes y como ellos tomaban presencia en mi imaginación, me fascinó. Aquel personaje fantástico de Fermín, tan sabio, pero tan irónico y tan injustamente tratado era la viva representación de la picaresca española, pero también de los que saben vivir con la filosofía propia de los que reciben muchos golpes en la vida. A través de las palabras de Fermín, no sólo Daniel, sino mucho de los lectores, creo que supieron encontrar un trasfondo y aplicarlo a algunas situaciones de nuestras propias vidas.

Por otro lado aquella historia de amor de Daniel, tan tierna e inocente, pero al mismo tiempo tan dura y solitaria en una época tan difícil, y narrada con un lenguaje tan fluido y sentimental, me consiguieron arrancar a veces gemidos de pena que salían de lo más profundo del pecho. Creo que los que vivimos aquel libro, lloramos y reimos con Daniel y nos transportamos a aquella época tan injusta y difícil.

Quizás de aquel libro, en cuanto al guión, le faltó desarrollar más una idea que parecía especialmente nostálgica, pero que se perdió con el paso de las páginas. Aquel mágico momento en que su padre llevó a Daniel al Cementerio de los Libros Olvidados, allá donde reposan todos aquellos libros que pocos conocen y nadie lee; allá donde miles de páginas escriben su propia historia y dejan en el olvido el corazón de sus autores. De aquel Cementerio de Libros, Daniel escogió el libro del que el chaval pretendió averiguar la trágica historia que escondía detrás.

Ahora, con el último libro de Carlos Ruiz Zafón, el Juego del Ángel, se rescata la idea del Cementerio de los Libros Olvidados en lo que promete ser otro relato magistral de amores, de intrigas y misterios, de sentimientos escritos con tinta en libros que quién sabe por qué, acaban perdidos en polvorientas estanterías.

El juego del angel


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De Los Pilares de la Tierra a Un Mundo sin Fin

Abril 14, 2008 By: Javier Gomez Category: Literatura

¡ Cuántas veces me han preguntado por mi libro favorito, aquél que me dejó en su momento una huella especial ! ¡ y cuántas veces he contestado yo sin dudarlo un momento… “Los pilares de la Tierra” ! Con el paso del tiempo fui conociendo gentes, de esas que van y vienen por la vida de uno, y cuando entablábamos conversación sobre literatura y salía nuevamente el consabido tema del libro, me contestaban lo mismo “los pilares de la Tierra”. Estoy seguro que si se hiciera una encuesta a nivel mundial la novela más leída y preferida sería ésta.

Ken Follett es un autor que te atrapa con sus palabras. Es capaz de pintar mundos imaginarios en las páginas de un libro con la maestría de un Miguel Angel, y hacernos vivir épocas pasadas, presentes y futuras. Me comencé a enganchar con él con La isla de las Tormentas, una aventura de espionajes, de amores, de odios y de muchas tensiones, que prácticamente me mantuvieron alerta hasta que llegué a la última hoja. Y un buen día, cayó a mis manos Los pilares de la Tierra. Más de 1.000 páginas, y lo primero que pensé, como todos, fue que aquello era imposible de leer.

El libro es lento al comienzo, todo hay que decirlo, pero al mismo tiempo es absorbente. No son sólo ya las intrigas medievales, las villanías del “malo”, o la inocencia de la “dama”; es la visión de una época; el perfecto conocimiento de un momento de la Historia poco conocido. Su forma de vivir, sus pensamientos, y de fondo, la construcción de una catedral, algo que a mí siempre me ha maravillado: saber cuáles eran las razones que llevaban a construir semejantes obras de artes que han quedado para el resto de los siglos. En cierto modo, por un lado, este libro nos enseñó a añorar un poco de toda aquella magnificencia.

Os preguntaréis a qué viene toda esta historia que os cuento. Muy sencillo: ahora, cada vez que entro en la librería, allí a la entrada, a la derecha, siempre miro de reojo la torre de libros con su última novela: Un mundo sin fin.

Un mundo sin fin - Ken Follett

Dieciocho años ha tardado Ken Follett en escribir una segunda parte de aquel magnífico libro, y lógicamente, era de esperar, ha sito todo un boom editorial (700.000 ejemplares en sólo dos semanas). Lo que quizás no muchos saben es que para escribir Un mundo sin fin, el escritor de Cardiff, Ken Follett, se basó en la catedral de Santa María de Vitoria, a la que visitó en el año 2002 para unas conferencias, cuando aún estaban restaurándola. “Ojalá hubiera conocido esta restauración a la hora de escribir Los pilares de la Tierra“, llegó a decir cuando admiró las entrañas de la catedral española.

De nuevo historias de odio, de venganzas y ambiciones para solventar los problemas de estabilidad que, doscientos años después de la primera historia, han surgido en aquella catedral ficticia. Y de nuevo un paseo por la Historia, esta vez, en el siglo XIV cuando la peste negra asoló media Europa.

Sí, los amantes de las novelas históricas sin duda vibraremos nuevamente con este nuevo libro, y seguramente, Un mundo sin fin, nos llevará adonde ningún otro autor es capaz de llevarnos.


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