Sueño o realidad
¿Sueñas, mi vida? Cansada del día, de los cambios, de las quejas, de las penas, te has dormido buscando refugio en tu propia colchón de sueños.
Acostada, recuerdas esos últimos días agotadores y clamas por tu vida, sin presiones, sin estrés, sin compromisos ¿Sueñas, mi vida?
Despacio tus ojos se cierran; meces los párpados al son de las letras de Alejandro Fernández; echas una última mirada a tu mesa de trabajo; “te quiero”, esa nota.
¿Sueñas, mi vida? Cabalgas de nuevo en tu brioso corcel, ya no sabes si blanco o negro, pero al final de la playa ya puedes ver de nuevo tu torre alta, y aquella ventana cerrada que un día dejaste abrir. Es el miedo, ¿el miedo? Te preguntas. Pero el corcel no se detiene.
Sobre la arena, tras de ti van quedando las huellas marcadas, mientras el mar parece por momentos bravío. Y la ventana, aquella ventana, de recuerdos ingratos, de pasados lastrados, tan cerca.
Sientes una brisa en tu mejilla. Que te acaricia, que te perfila, como si una mano quisiera dibujarte en un lienzo fino hecho de un amor soñado. Y se desliza, y te recorre, y te alcanza hasta el mismo alma, y te oye, y te habla, y te cuenta, susurros que penetran, que te recuerdan… Miras atrás, a la arena. Las huellas, no están, borradas por una ola tripulada por aquella brisa. El pasado… notas que el corcel se detiene. “Ya ha llegado”, piensas. Y triste vuelves de nuevo la vista adelante. “La ventana”, te dices sorprendida. La ventana de la torre yace ahora abierta y ya no es negra, ni siquiera gris, sino del os más brillantes colores, los de la fe… ¿sueñas, mi vida?
Abres los ojos. Vuelves a notar el suave susurro de una brisa. Las cortinas de tu habitación se mueven ondulantes, como la misma vida, y tras ella, la ventana, tu ventana… abierta. No recuerdas haberla dejado abierta. Es más, estás segura de NO haberla dejado abierta. Miras a tu mesa del ordenador. La misma nota, “te quiero”, y junto a ella, otra “por siempre, tu niño, tu cuarta parte”.
¿Sueñas, mi vida? Definitivamente, no.

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Mayo 7th, 2008 at 8:44 pm
[…] encantaría poder volar… Ya de niña soñaba que planeaba con total libertad por encima de casas, de calles, de ciudades enteras, y te aseguro […]