Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010

Mario Vargas Llosa

Perú ya tiene su Nobel. No era sin tiempo. Las letras peruanas se lo merecían, al menos, desde que César Vallejo, uno de los más grandes poetas del siglo XX, escribiera aquello de moriré en París con aguacero…profecía luego cumplida (murió en París, aunque no sabemos si, efectivamente, fue un día de lluvia).

Mario Vargas Llosa es el último autor del universo de la literatura en castellano (luego des y re-territorializada a la manera de cada uno, manera que en el caso de los escritores de allende el océano tiene que ver con los distintos modos de criollización literaria) que ha recibido el galardón.

Si todo premio es de por sí discutible y discutido, la historia de los Nobel está llena de momentos tan caprichosos como incomprensibles. Sin embargo, en este caso parece que hay unanimidad respecto a los merecimientos de Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa, nacido en Arequipa, Perú, el 28 de marzo de 1936, ha sabido incorporar en parte la condición nómada que late de suyo en toda escritura a su propia biografía. Así, el escritor peruano ha vivido en Lima, Madrid, París (ciudad a la que llegó con 23 años), Londres, Barcelona, Nueva York

Escritor-escribidor de pluma ágil y con una amplia obra a sus espaldas, a pesar de que en todas sus novelas se vislumbran las buenas maneras del curtido artesano de las letras, es difícil no considerar que su herencia más perdurable se halla en sus primeras novelas.

Con 33 años publica Conversación en La Catedral (1969), que junto con La ciudad y los perros (1963), y La casa verde (1966), conformó un interesantísimo triángulo narrativo que lo encumbró hace más de 40 años como uno de los miembros más destacados del boom de la literatura latinoamericana.

Si añadimos la deliciosa Pantaleón y las visitadoras (la mejor obra, pensamos, para empezar a internarse en el mundo narrativo de Vargas Llosa), ya en la década de los 70, nos encontraríamos con el sorprendente hecho de un autor que, sin cumplir los 40, había entregado a la república de las letras, por qué no decirlo, lo mejor de sí.

No es que el genio del escritor peruano hubiese desaparecido desde entonces. Pero cada vez será más frecuente ver intercaladas, en la obra del peruano, páginas no tan interesantes entre el descubrimiento de pequeños tesoros literarios. Quizá su dedicación al periodismo y al ensayo, así como sus aventuras políticas intensificadas a lo largo de la década del 80, cuando Vargas Llosa ya había abandonado su izquierdismo de juventud para revelarse, en aquellos años, no tanto como un liberal sino como un neoconservador, tuviesen algo que ver.

En cualquier caso, el Nobel a Vargas Llosa es indiscutible, aunque tal vez un poco tardío. La lista de los autores de habla hispana premiados era hasta la presente edición más bien escasa: solo 10 galardonados de los cuales la mitad eran españoles.

José de Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. Además, Gabriela Mistral y Pablo Neruda(Chile), Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Gabriel García Márquez (Colombia) y Octavio Paz (México) completan una lista ahora incrementada con Vargas Llosa.

Clama al cielo que ningún novelista argentino haya recibido el premio hasta al momento. Pero, como decíamos, el Nobel tiene sus misterios. No solo Borges o Cortázar, sino que Joyce, Proust o Kakfa se quedaron sin Nobel aunque, digámoslo todo, buena parte de la obra de los dos últimos se publicaría de forma póstuma.

Tags:

Imprimir este artículo


1 comentario

Comments RSS

  1. viky dice:

    si pues ya era tiempo,felicito ma mario por su gran nobel

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top