Algunos trucos para llamar a la inspiración

Cada uno tenemos nuestras manías para escribir o, como algunos dicen, buscar a nuestra musa, así que hoy vamos a conocer cuáles eran algunas de esas manías de los escritores más famosos, que si os digo la mía puede que os aburra un poco.

Empezamos con Hemingway el cual escribía a lápiz, sobre papel de cebolla, y controlaba sus progresos anotando escrupulosamente el número de palabras que escribía a diario, una auténtica locura, ¿No crees? Pero a lo dicho, cada cual son sus manías. El siguiente es Goethe que escribía de pie y con pluma, porque le desconcentraba el sonido del lápiz arañando el papel, lo que es bastante curioso.

Robert Graves escribía siempre en su casa de Mallorca, en una habitación donde todo estaba hecho a mano, ya que decía que estar rodeado de cosas construidas de forma artesanal era importante para que su actividad creativa fuese superior.

Otro de los grandes es Thomas Mann, que tenía en su estudio frascos de colonia (??) y palanganas con agua de violetas en las que a cada rato se lavaba las manos. Rimbaud pasaba días enteros sin ocuparse de su higiene personal e incluso escribía, a veces, desnudo. Robert Walser, escribía en minúsculos pedazos de papel que siempre llevaba encima, guardados en alguno de sus innumerables bolsillos, ya que pasó los últimos 28 años de su vida en un manicomio.

Por otro lado, Jack Kerouac escribió ‘En el camino’ en un rollo de papel de teletipo, en sólo tres semanas, supongo que por perder a esa musa. A Ricardo Baroja le pasaba algo parecido, ya que pegaba los folios con engrudo para obtener un papel continuo que le permitiese escribir sin descanso (¿Dormiría Ricardo Baroja?).

Claro que, los lugares también nos pueden influir mucho, y, aunque parezca típico, a mí me encantan las cafeterías con un pequeño murmullo, pero no vengo a hablaros de mí, así que vamos a conocer algunos de los lugares que más interesaban a los escritores.

Ramón María del Valle-Inclán escribía de vez en cuando en un banco del Retiro y Raymond Carver se decidió por escribir en el coche en una época donde no tenía otro sitio mejor.

Y hasta aquí puedo deciros. La verdad es que son unos datos bastante curiosos a los que no se les da mucha importancia, así que lo mínimo que podemos hacer es conocer estos hábitos y echarnos algunas risas con algunos.

Foto Vía Blogspot

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