Necronomicón, el libro inexistente más famoso del mundo

H P Lovecraft

Hay numerosos libros que se han ganado un lugar en la historia, tanto por su influencia como por su mensaje. Pueden haber sido escritos bajo la supuesta inspiración divina como por personas de carne y hueso, cercanas y cotidianas.

Pero hay uno que nunca fue escrito y cuyo supuesto autor nunca existió, un libro que continúa siendo buscado como un fantasma por bibliotecas de todo el mundo, el Libro de los Nombres Muertos o Necronomicón. Para comprender la historia de este libro, primero debemos conocer al escritor Howard Phillips Lovecraft y su particular visión del universo que nos rodea.

Lovecraft era un personaje peculiar, casi parecía sacado de uno de sus libros de terror. Quienes le conocieron veían en él a un hombre gris, reservado, enemigo de las multitudes, devorador de literatura gótica, ferviente religioso y reaccionario. Tenía un miedo terrible al mar y a todo lo que viniera de él y tampoco era muy amigo de la vida en pareja, su único matrimonio duró apenas dos años.

Pero poseía una imaginación desbordante, no contento con escribir relatos de terror, creó su propia mitología y ambientó todas sus historias en ese contexto. Con los años, numerosos escritores (Robert Bloch, August Derleth, Henry Kuttner, Donald Wandrei, Robert E. Howard o Stephen King entre otros) han hecho referencias a los dioses creados por Lovecraft, así como al Necronomicón, mezclando lugares y hechos reales con ficción y borrando la delgada línea entre mito y realidad.

La columna vertebral de la obra literaria de Lovecraft (la mayoría compuesta de relatos cortos) es el trasfondo mitológico común a sus historias. Esta mitología nos presenta a una raza de informes seres primigenios que llegaron a la Tierra mucho antes de que existieran los primeros humanos. Estos poderosos seres ejercían un reinado de tiranía sobre otras razas, a las que mantenían sometidas a modo de esclavos. Pero mediante el uso de la magia negra, los seres primigenios fueron expulsados a los “límites del universo”, donde aguardan cualquier oportunidad para volver a la Tierra y recuperar su antiguo reinado de terror.

Los Primigenios, durante su exilio, comienzan una guerra contra los Arquetípicos (seres procedentes de la estrella Bettlegeuse, en la constelación de Orión) y es, en este trasfondo de luchas entre dioses cósmicos, donde nace el Necronomicón. Este libro no es una génesis, ni una historia sino básicamente un grimorio, un libro de invocación a todos los seres de su mitología: los exiliados Primigenios, los estelares Arquetípicos, los Profundos (que viven en el interior de la tierra y en el fondo de los mares), los liberados Shoghots y demás criaturas inconcebibles.

El Necronomicón (aparecido por primera vez en el relato “La ciudad sin nombre“) fue escrito por el poeta loco Abdul Al-Hazred en el año 730 bajo el título Kitah Al-Azif. Su autor moriría en extrañas circunstancias apenas 30 años después de haberlo escrito, devorado por una criatura invisible en las calles de Damasco.

El Libro de los Nombres Muertos fue traducido al griego por Olaus Wormius en el año 1228 y es ésta versión la que Lovecraft dijo haber encontrado en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham. También afirmó que había otros ejemplares en París, Buenos Aires y en la Universidad de Harvard.

Tal ha sido la fascinación que ha creado la obra de Lovecraft y su libro “maldito” que existen miles de solicitudes en estas universidades, pidiendo una copia o al menos poder echar un vistazo al célebre libro, incluso Jorge Luis Borges aportó a la leyenda su granito de arena, en forma de ficha sobre el Necronomicón en la Universidad de Buenos Aires.

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