Corrientes literarias: El Barroco en la Literatura

Cuadro Barroco

Con la llegada del Barroco durante el siglo XVII se descartan los ideales estéticos precedentes de armonía y sencillez, para dar paso a un nuevo arte más recargado, colorido y acorde con la situación de crisis que los tiempos y la historia trajeron consigo. La misma expresión “Barroco” proviene de la mezcla de dos vocablos, por un lado la palabra portuguesa “barroco” que significa “perla irregular”, y por otro la expresión italiana “barocco” que significa “razonamiento retorcido”. Su significado se podría resumir como algo decadente, en crisis y que provoca malestar o tensiones, siendo también asociada al “desengaño” que representó la caída del renacentismo.

Aunque en principio los historiadores relacionaron este adjetivo sólo con la pintura, fue a partir del siglo XX cuando se comenzó a especular con la idea de “Barroco literario”, quedando esta corriente asentada como un movimiento de ideas, más que un movimiento artístico exclusivo de cualquier tipo de arte.

En la época del Barroco se dieron dos corrientes literarias principales: el Conceptismo, basado en la asociación de ideas para originar agudos e ingeniosos juegos de palabras y el Culteranismo, que trataba de imitar la sintaxis del latín usando profusión de términos “cultos” en un estilo un poco sobrecargado. Dos ejemplos de estas corrientes fueron los grandes clásicos Luis de Góngora (como exponente del culteranismo) y Francisco de Quevedo (como representante del conceptismo).

En cuanto a la poesía barroca, estuvo caracterizada por el empleo de una abundante retórica y de la profusión de las metáforas, legando a su punto culminante durante ese mismo siglo XVII. Podemos recurrir nuevamente a Quevedo y a Góngora, además de Lope de Vega, para representar este punto culminante de la poesía barroca. Francisco de Quevedo también destacó en cuanto a la prosa, pero además de él también lo hicieron Baltasar Gracián y Mateo Alemán.

La Comedia Nacional llegó también durante el siglo XVII, mezclando elementos propios de la tragedia con la comedia, siguiendo con las pautas básicas de argumentación (inicio, nudo y desenlace) y basándose principalmente en temas como el amor, la religión, la justicia o los celos.

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