El Modernismo en la Literatura

Modernismo

Se conoce como Modernismo a un movimiento literario surgido en América Latina y que estuvo vigente entre los años 1880 y 1916, principalmente arraigado en la poesía. Precisamente en el año en que fallece el poeta nicaragüense Rubén Darío, al que se considera como el patriarca de este movimiento, es el año en que el modernismo comienza su declive. Los autores hispanoamericanos modernistas estaban más influenciados por el simbolismo y el paranasianismo (ambas corrientes procedentes de Francia) que por la literatura española de su tiempo. También recibieron influencias de Oscar Wilde, Edgard Allan Poe, Victor Hugo o Paul Verlaine entre otros grandes clásicos.

Una de las principales características del modernismo es el culto a la belleza, dando especial énfasis a la armonía y la hermosura, tanto en la temática como en la ejecución misma del poema. La intención de los modernistas no era la de crear un arte para la mayoría, dando lugar a una poesía que se puede considerar elitista, característica que adoptaron del romanticismo. También los temas mitológicos eran frecuentes, con abundantes referencias a los mitos griegos y romanos y también a las historias de caballeros medievales, evocando escenas y paisajes lejanos o simplemente inexistentes.

Al contrario que sucede con el realismo, la poesía Modernista no gusta de relatar su sociedad y realidad, sino que busca evadirse de ella, aunque tenemos la temática del indigenismo como referencia constante. Este tema, una excepción a la regla, aunque refleja la sociedad en que viven se trata más como forma de evocar un pasado que para denunciar el presente. La religión cristiana, el paganismo, el ocultismo y la filosofía (sobre todo la griega) son otros temas recurrentes en la poesía modernista, a modo de justificación para la exploración de los más oscuros secretos del hombre.

En cuanto al estilo literario, el modernismo se esfuerza en la forma y la estética de la construcción y hace uso abundante del lenguaje más culto. El uso de metáforas que mezclan sentidos (como ocurre con la sinestesia), busca la creación de formas complejas, hermosas y profundas. La métrica más utilizada es el llamado “verso alejandrino” (tanto el dodecasílabo como el eneasílabo), así como el verso libre.

Tags:

Imprimir este artículo


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top