Isaac Asimov, una vida de ficción

Isaac Asimov

Isaac Asimov, bioquímico y escritor de ciencia ficción, nació el 2 de Enero de 1920 en Petróvichi, un pequeño pueblo del óblast de Smolensk, en Rusia. Su familia se muda a Nueva York tres años más tarde, y poco después el pequeño Isaac aprende a leer por sí solo, con apenas cinco años. Pasó su juventud combinando el trabajo en los negocios de su padre y los estudios, dando rienda suelta a su amor por la literatura con 19 años, edad a la que publica sus primeros relatos.

En el año 1939 termina sus estudios de Bioquímica en la Universidad de Columbia, y tras no conseguir entrar a la escuela de Medicina, inició el postgrado de química que finalizaría en 1941. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como investigador para la marina de los EEUU, consiguiendo con ello un puesto de asociado en la Universidad de Boston. Pese a que dejó de recibir un sueldo de la Universidad en el año 1958, las ganancias generadas por sus libros  de ciencia ficción y divulgación científica eran más que suficientes.

Asimov es nombrado profesor titular en 1979, y en 1985 se le otorga el puesto de presidente de la Asociación Humanista Americana, un cargo que ejercerá hasta su fallecimiento el 6 de Abril de 1992, víctima de un fallo coronario y renal.

Además de su legado literario, Asimov dejó tras de sí nada menos que 464 cajas de anotaciones y documentos personales, que actualmente se guardan en la Universidad de Boston. Fue también un miembro destacado de la organización de superdotados “Mensa”, fundad en 1946 en Inglaterra, y a modo de curiosidad hay que decir que en 1981 se bautizó a un cometa con su nombre.

En su obra literaria, Asimov suele dar gran cantidad de detalles sobre conceptos de ciencia, su historia y datos reales sobre los científicos que desarrollaron los diferentes campos de la ciencia que menciona en sus libros. También suele explicar el origen de muchas de las palabras técnicas que se utilizan en el mundo científico. Su obra más famosa es la Trilogía de las Fundaciones, (‘Fundación’, ‘Fundación e Imperio’ y ‘La Segunda Fundación’), aunque resultaría sumamente injusto olvidarnos de obras como ‘El Sol Desnudo’, ‘Abismos de Acero’ o ‘Yo, Robot’.

Isaac Asimov fue ante todo un escritor prolífico, llegando a publicar más de 500 libros entre relatos, novelas y trabajos de divulgación. Fue el primero en acuñar el término “robótica”, en relación a la investigación y desarrollo de los autómatas, y creó las “Tres leyes de la robótica“, una suerte de código ético diseñado para prevenir actos contra la humanidad por parte de los robots.

Estas tres leyes de la robótica son las siguientes:

Ningún robot causará daño a un ser humano o permitirá, con su inacción, que un ser humano resulte dañado.
Todo robot obedecerá las órdenes recibidas de los seres humanos, excepto cuando esas órdenes puedan entrar en contradicción con la primera ley.
Todo robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta protección no entre en contradicción con la primera o la segunda ley.

Así se garantizaba que los robots siempre estuviesen al servicio de los humanos, pero cuanto mayor es la inteligencia de los robots, más conflictos aparecen a la hora de cumplir estas leyes, sobre todo ante el manifiesto egoísmo de la humanidad.

Isaac Asimov también abordó con éxito otros campos como la historia, la psicología, las matemáticas o la sociología, y mantuvo siempre una actitud positiva ante el futuro de la humanidad, haciendo hincapié en la importancia de utilizar la tecnología de forma racional.

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