El libro inédito de Pearl S. Buck

Pearl S Buck

Ganó un Premio Nobel de Literatura, pero por su actitud, por su generosidad, por su forma de ser, su respeto y lucha por la igualdad y la justicia, bien mereció otro premio de la Academia sueca que valorara no solo sus dones literarios sino también sus valores morales.

Cuando Pearl S. Buck murió en 1973, no lo hizo ni mucho menos rodeada de riquezas. Fue sencilla y vivió en la sencillez hasta el final de sus días, pero a sus espaldas dejó un gran legado de 85 libros amén una gran variedad de obras de teatro, relatos, guiones cinematográficos, libros infantiles, poesía y hasta un libro de cocina. Una amante de la pluma que aún así tuvo tiempo para dedicarlo a los más necesitados y a una tierra, China, a la que amaba casi más que al país que la vio nacer, Estados Unidos. Buena parte de sus obras tienen el espíritu anclado en tierras orientales, en su cultura, en su filosofía y en el afán irrenunciable de mostrar al mundo las grandezas y las miserias de China.

Pearl S. Buck luchó por los derechos civiles, pero sobre todo, por la mujer y por los niños. Tanto es así que incluso fundó la primera agencia de adopción de niños orientales y mestizos, la Wellcome House. Y en ello trabajaba ávidamente, como siempre, cuando le sobrevino la muerte: en plasmar sus nuevas vivencias y anhelos en un nuevo libro, “El eterno asombro“.

En “El eterno asombro“, el estilo personal de Buck se plasma en la figura de Randolph Colfax, un muchacho que llega a Corea para descubrir el amor y cambiar su vida.

Mas la historia de Randolph se perdió en el tiempo. Tras la muerte de la autora, con 80 años, el manuscrito desapareció. La ambición familiar por su legado, las disputas por la herencia literaria y sus derechos, llevó a su familia, a sus siete hijos, a enfrentarse entre sí. Una vez más, como en tantos otros casos, la herencia fue la manzana de la discordia familiar y lo que ella no quiso y despreció en vida, la avaricia, atormentó a sus herederos.

Alguien, nadie sabe quien, se quedó con aquel último manuscrito, y éste quedó perdido durante 40 largos años…. Hasta que en 2012 una mujer descubrió un legajo de folios manuscritos y autografiados por la insigne escritora en un abandonado trastero de una casa de alquiler. La dueña intentó vendérselo a la familia Buck, que por este entonces ya habían cerrado los términos de la herencia. Ediciones B anunció al poco tiempo el lanzamiento de la obra.

El asombro por la desaparición del manuscrito dejó de ser eterno. El horizonte se vislumbra y, al fin, como la escritora quería, el libro estará en manos de sus propietarios más legítimos: todos aquéllos que con avidez leyeron grandes obras maestras de la literatura norteamericana como “La buena tierra“, “Viento del Este, viento del Oeste” o “La estirpe del Dragón“.

Mientras tanto, de sus labios quedaron joyas impregnadas de un valor incalculable, pensamientos que todos deberíamos tener presentes:

– “No puedes obligarte a ti mismo a sentir algo que no sientes, pero si puedes obligarte a hacer el bien, a pesar de lo que sientes”

– “Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad”

– “El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez”

Estas son las primeras líneas de ese libro rescatado del olvido:

“Dormía en aguas tranquilas. Lo cual no quería decir que su mundo estuviera siempre inmóvil. Había veces en que el movimiento, incluso un movimiento violento, se hacía evidente en su universo. El cálido fluido que lo envolvía podía mecerlo, incluso podía llegar a zarandearlo, de modo que abría los brazos instintivamente, sacudía las manos y abría las piernas como lo hacen las ranas cuando se lanzan de un salto. No es que supiera nada de ranas; todavía no había llegado el momento para eso. Todavía no le había llegado el momento de saber. El instinto era aún su único recurso. Se pasaba la mayor parte del tiempo en un estado de quietud y sólo mostraba actividad cuando respondía a los movimientos inesperados del universo exterior…”

Tags:

Imprimir este artículo


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top