SobreRelatos

En pocas palabras, tu corazón, tu alma…
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Archive for the ‘Divagaciones’

Monologo perdido

Julio 08, 2008 By: Carmen Marquez Category: Divagaciones 1 Comment →

Mirando por la ventana

¿Me preguntas qué es lo que quiero?. Y yo que sé…

Sólo sé que la soledad me desquicia cuando estoy inmersa en ella, pero también que me desespero cuando apenas consigo rozarla.

Sé que a veces me embarga el sentimiento romántico y ansío salir al mundo cual heroína de novela, pero, en otras ocasiones, tengo los pies tan plantados en el suelo que ni el huracán de tus mejores intenciones consigue cambiarlos de lugar.

Sé que deseo ser una mujer totalmente independiente y libre de ataduras emocionales, pero al mismo tiempo investigo cada una de tus palabras buscando una promesa de amor eterno.

Sé que no puedo hacerte feliz por mi desconcertante forma de ser, pero paso el día intentando demostrarte que sin mí no podrías vivir.

Pero si me preguntas qué es lo que realmente quiero, sólo puedo contestarte: ¡Y yo que sé!…

Historias de un aeropuerto

Julio 04, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones No Comments →

Praga. Puerta G72. Salida: 18,30 h. Frente al panel electrónico miraban, aparentemente inquietos, dos turistas, rubio albino él, ella de pelo moreno azabache. Ambos ya mayores, alegres y felices.

Así me gustaría llegar a mis 80 años; de la mano de una mujer que me quiera, y me mire con esos ojos de felicidad pintada en el rostro“, pensó Rafael, sentado como estaba en una de las mesas del McDonalds adonde se había tenido que dirigir para tomarse un simple café porque su economía no daba para más. “Y por cierto“, siguió pensando, “también me gustaría verme sentado en la terraza del Strómboli de ahí enfrente, y no tomando esta mierda de café aguado“, declaró enfurruñado entre dientes.

A su lado, una chica que parecía peruana y por su traje, empleada del aeropuerto, le decía a su compañero, con quien también se tomaba un café, que tenía a su marido en Lima y que no hacía más que pedirle que le mandara dinero. “¡Que trabaje, que bastante le mando!“… y Rafael se sonrió, mientras pensaba en el problema de vivir separados, en cómo afectaría a la pareja la distancia, y en las dificultades que seguramente había pasado la joven para integrarse en este su nuevo país. “El amor todo lo puede“, se obligó a pensar.

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El tiempo

Junio 20, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones No Comments →

Hoy me siento cansado. Sí. Cansado y exhausto. Y no tengo motivos, lo sé, porque me acompaña la suerte, porque el trabajo no falta, porque el amor me embriaga, porque… hay muchos motivos, y lo sé, para sonreír y asomarme a la ventana y gritar; para hacer que mis palabras cabalguen sobre el viento y lleguen a aquel sitio donde deberían estar.

Pero estoy cansado. La falta de tiempo, quizás. El sentir que en esta vorágine de vida el tiempo se pasa y que no puedes con todo; que ni tan siquiera tienes tiempo para abrir esa ventana y para gritar de alegría.

“Ya lo haré”, piensas. “Llegará el momento que lo haga”, sigues pensando. Pero tus dudas de este día te hacen pensar si estás metido en un círculo vicioso en el que el tener lo que tienes te hace sacrificar lo que quieres.

Sé muy bien lo que desearía: perderme en mis relatos, contar mis aventuras de otros países; dejar flotar en las líneas aquellas palabras que sólo el tiempo parece lastrar. Asfixiado, asomo la cabeza de vez en cuando, para despejarme, para desahogarme, para volver a tomar el lápiz (o el ratón y el teclado en mi caso) y volver a inventar historias mágicas; cuentos de intrigas o poesías siempre dirigidas a la misma persona. ¿Dónde se me quedaron aquellas ganas de escribir un libro… mi libro? ¿en qué momento tomé este camino sacrificado dejando atrás lo que soy y siempre seré?

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El día de la madre

Mayo 04, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones 3 Comments →

¡Cuántas veces he corrido a refugiarme en tus brazos! siempre seguros, serenos, protectores. Perdido en tu pecho, siempre oía como un murmullo salía suave de tus labios para animarme, para decirme que nada ocurría… y como si así fuera, mis miedos desaparecían. No hay dudas, no hay miedos, no hay peligros que puedan acechar a quien se siente protegido entre los brazos de una madre…

Ahora ante tí, me inclino, te beso la frente, te susurro que te quiero, pero ya no obtengo respuesta, perdida seguramente en ese mundo interior en que te has sumido; en esa niñez recuperada a base de los duros golpes de la vida. Ahora aquella fuerza que parecía inagotable, se ha vencido por el tiempo, y soy yo el que desea protegerte entre mis brazos, para que sientas que no hay miedos ni dudas.

La vida es injusta porque nunca mira de frente a quien se lo merece, porque reparte la suerte a su capricho sin mirar ni los esfuerzos, ni la pasión, ni las ganas, ni la lucha, porque a veces levanta su dedo y marca el destino que se le apetece. Y puede tirarnos abajo, como si de un castillo de naipes se tratara, lo que con tantos esfuerzos levantamos. Luchar día a día, sí. Vivir día a día, sí. Disfrutar día a día, sí. Es lo que hemos de hacer, pero dura la lección que he tenido que aprender. Porque el futuro nadie lo sabe.

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Sueño o realidad

Marzo 18, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones 1 Comment →

¿Sueñas, mi vida? Cansada del día, de los cambios, de las quejas, de las penas, te has dormido buscando refugio en tu propia colchón de sueños.

Acostada, recuerdas esos últimos días agotadores y clamas por tu vida, sin presiones, sin estrés, sin compromisos ¿Sueñas, mi vida?

Despacio tus ojos se cierran; meces los párpados al son de las letras de Alejandro Fernández; echas una última mirada a tu mesa de trabajo; “te quiero”, esa nota.

¿Sueñas, mi vida? Cabalgas de nuevo en tu brioso corcel, ya no sabes si blanco o negro, pero al final de la playa ya puedes ver de nuevo tu torre alta, y aquella ventana cerrada que un día dejaste abrir. Es el miedo, ¿el miedo? Te preguntas. Pero el corcel no se detiene.

Sobre la arena, tras de ti van quedando las huellas marcadas, mientras el mar parece por momentos bravío. Y la ventana, aquella ventana, de recuerdos ingratos, de pasados lastrados, tan cerca.

Sientes una brisa en tu mejilla. Que te acaricia, que te perfila, como si una mano quisiera dibujarte en un lienzo fino hecho de un amor soñado. Y se desliza, y te recorre, y te alcanza hasta el mismo alma, y te oye, y te habla, y te cuenta, susurros que penetran, que te recuerdan… Miras atrás, a la arena. Las huellas, no están, borradas por una ola tripulada por aquella brisa. El pasado… notas que el corcel se detiene. “Ya ha llegado”, piensas. Y triste vuelves de nuevo la vista adelante. “La ventana”, te dices sorprendida. La ventana de la torre yace ahora abierta y ya no es negra, ni siquiera gris, sino del os más brillantes colores, los de la fe… ¿sueñas, mi vida?

Abres los ojos. Vuelves a notar el suave susurro de una brisa. Las cortinas de tu habitación se mueven ondulantes, como la misma vida, y tras ella, la ventana, tu ventana… abierta. No recuerdas haberla dejado abierta. Es más, estás segura de NO haberla dejado abierta. Miras a tu mesa del ordenador. La misma nota, “te quiero”, y junto a ella, otra “por siempre, tu niño, tu cuarta parte”.

¿Sueñas, mi vida? Definitivamente, no.

Ventana abierta de Matisse

Cartas de amor

Marzo 15, 2008 By: Javier Gomez Category: Divagaciones No Comments →

A veces echo de menos una carta de amor. Y no porque me falte el amor. No. Me siento colmado, pero necesito ese papel, ese mensaje al que me pueda agarrar cuando me faltas.

Guardo todos tus sms, y todos tus e-mails. Informática, tecnología, qué útil es a veces pero que poco romántica cuando de decir “te quiero” se trata. No, ya no me saben igual las frases por aquí. Ni las tuyas, ni las mías, claro está. Quizás porque cada vez te necesito más. Quizás porque cada vez te siento más adentro… o yo más adentro tuya. Y por eso, sólo por eso, es por lo que necesito al menos, en la distancia, oir tu voz, a cada instante. Para oirte decir que me quieres, o para decírtelo yo a tí.

Y por eso, sólo por eso, es por lo que necesito esas cartas; para tenerlas entre mis manos mientras cierro los ojos y mis sentidos me llevan a ti: mi boca repitiendo frase por frase lo que en ella aparece escrito; mi olfato, oliendo ese aroma que se desprende del papel por el sólo tacto de tus dedos; mi vista, porque en cada línea escrita veo tus ojos, y tu cuerpo.

Porque las cartas son el mejor refugio contra la desesperanza. Porque en las cartas ponemos el alma y con ellas nos sentimos libres para darnos cuenta de lo que realmente nos sucede.

A veces odio los tiempos modernos. Añoro los tiempos antiguos. Y sí, mi mejor regalo para tí sería una de aquellas plumas con la que grabaras en mi corazón a fuego lo mucho que me quieres; con la que yo te dibujara, mi niña, mi futuro junto a tí.

Cartas de amor

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