Anden 9 y 3/4, la magia del tren
Fascinación. Lo confieso. Siempre he sentido eso por los trenes. Me lo han inculcado de pequeño, desde aquella época de mi infancia en que mi padre, ferroviario él, me hablaba de ese maravilloso mundo de máquinas y estaciones.
Aún recuerdo la voz del revisor gritando “pasajeros al tren”, el primer vaivén del tren, e incluso el sabor de la leche condensada en tubo que mi madre siempre ponía junto al termo de café y del cual siempre me dejaba probar… eran otros tiempos, aquellos antiguos trenes, aquellas antiguas estaciones de madera e hierro forjado, de tierra y gravilla, de uniformes y banderas rojas prestas a darte la salida, quedaron en el recuerdo de los que como yo disfrutamos con cada viaje en tren.

Quizás por eso no puedo dejar de fijarme en los momentos de cine o literatura en que se hace mención a una estación, y quizás por eso también hoy quiero dedicarle estas pocas líneas a una autora y a una estación en especial que significó tanto en su vida.
Andén 9 y 3/4… ¿os suena? ¿lo conocéis?… sí, es el que varias veces hemos podido ver en las películas y libros de Harry Potter, y claro, la escritora de la que os hablo es J.K. Rowling. Se trata de aquel andén mágico que comunicaba el mundo real con el de la magia de Harry; un andén con un sabor especial, antiguo y nostálgico, como el que guardo en mis recuerdos, de piedra enmohecida, ladrillo antiguo, andén avejentado y revisor a la vieja usanza… un andén 9 y 3/4 que realmente existe. Es el que hay entre las plataformas 9 y 10 de la estación de King Cross en Londres, en la que los seguidores de Potter han colgado el cartel con el famoso título de la película.









