Teatro infantil en Londres

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Londres. Ciudad cosmopolita donde las haya. Ciudad victoriana y elegante. Londres, urbe de grandes gestas, ciudad del Big Ben, y del Támesis y del Puente y la Torre de Londres. Ciudad de aquellos callejones por los que supuestamente una vez se paseó el misterioso Jack el Destripador, y donde la rápida pluma de Sir Arthur Conan Doyle dibujó la silueta de Holmes y Watson para enseñarnos las más atrapantes historias.

Curioso que hoy una ciudad como Londres me traiga a mi cabeza la imagen de los niños. Y ya no puedo ver ni el Big Ben, ni el Támesis, ni el Puente y la Torre de Londres, sin pensar que cuando vuelva a la ciudad de Conan Doyle lo haré, inexcusablemente con «mis» niños.

La capital inglesa es una ciudad rica cultural y artísticamente. Es de esos lugares donde los amantes de las representaciones disfrutarían cualquier espectáculo. Hablar de ver una obra en Broadway, en Nueva York, o de sacar unas entradas para Londres para cualquiera de sus obras de teatro, es casi un sueño que a muchos nos gustaría ver cumplido.

Aquel día, mis pasos me llevaron hasta la Royal Opera House, y allí mi imaginación ya comenzó a volar con las grandes voces que habrían pasado por su local, y me vi, cómo no, en uno de aquellos palcos, en plena época victoriana disfrutando de su lírica. Pero seguí caminando, la mirada o la mente perdida en mis propios sueños, entre callejas, con el olor húmedo del Támesis de fondo, y cuando conseguí volver de aquella abstracción, mis ojos sólo supieron encontrar el cartel que se anunciaba en la fachada de otro inmueble: «Lion King«.

No pude evitarlo. Un sueño más. Uno de tantos que pueblan esos extraños rincones que oculta mi cabeza. Porque ¿qué mejor regalo que vivir Londres, con lo que a ellos les gusta, en familia y disfrutando de una obra de teatro infantil? Sé que la disfrutarían, con tantos actores disfrazados de animales, representando la más mágica obra de Disney. Y no hay mejor lugar para hacerlo que en una de las ciudades del teatro.

Aquel día, Londres intenté disfrutarla como siempre lo había hecho en mis otros viajes, a sólas… y eso que no iba sólo, curiosamente. Pero una palabra, un instante, una imagen, me trajo a la memoria a dos personitas. Ahora ya, Londres no es nada sin ellos.. ¡¡ Volveré !!, algún día, eso no lo dudo… pero con ellos.

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