De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami

Haruki Murakami

No bien empezamos a escribir estas líneas nos enteramos que el Nobel de Literatura se lo lleva Vargas Llosa. Lástima. No por el peruano, que sin duda lo merecería, si no porque uno de los nobelibles o nobelables(¡toma neologismos!) era Haruki Murakami, al que hoy aquí reseñamos. No nos digan, no me digáis, que no sería hermoso comentar el último libro traducido al castellano del escritor japonés y, al mismo tiempo, recibir éste el máximo galardón (eso dicen) al que puede aspirar un forjador de historias.

Pero, bueno, Murakami es “joven”: ya le tocará. Anotamos el nombre de Mario Vargas Llosa, al que habrá que dedicar una edición especial (la ocasión lo merece) y nos centramos en la obra que os traíamos. Pues no nos va a cambiar la agenda programada ningún premio literario, por mucho Nobel ni niño muerto que se trate (ya que aquí escribimos sobre escritores, algunos de ellos asaz renovadores de las normas ortográficas e incluso de la sintaxis, también nosotros, humildemente, nos permitimos ciertas licencias un tanto bizarras, vg: lo recién escrito, ese “por mucho Nobel ni …” que retuerce un poco las posibilidades de la gramática).

De qué hablo cuando hablo de correr se publicó en 2007, pero solamente ahora (hace mes y medio) se ha traducido al idioma cervantino. No es ficción, sino ensayo. Pero, ojo, un ensayo que se lee como si fuera ficción y, por eso, aunque no solo por eso, lo traemos a nuestro blog.

El título es bien curioso para tratarse de una obra ensayística. Nos revela de antemano que más que con una Crítica de la razón pura habremos de enfrentarnos a un ejemplar de literatura pop.

Tal etiqueta ha acompañado al escritor japonés desde sus inicios. Por su utilización de “bandas sonoras”, por su gusto por la cultura popular. Incluso su propia biografía (abrió un local de jazz antes de acabar la universidad) está lejos de la imagen estereotipada de escritor raza blanca-europeo-tardodecimonónico. Esto es, la imagen creada cuando (ah, la burguesía) por fin se pudo vivir de la literatura que perdió ese aura sagrada (no del todo) para convertirse en una profesión.

El viaje como metáfora de la vida está presente en la literatura al menos desde la Odisea (que es tanto como decir: desde antes de que la propia literatura naciese como tal). La novedad de Murakami: cambia el verbo viajar por correr.

Metáfora de la vida y metáfora del hecho mismo de escribir. En una serie de textos Murakami se nos desnuda mientras presenta su experiencia como corredor. Empezó a los 33 años, tal vez por lo mesiánico de la edad (ahora tiene 61).

Por lo tanto, lleva casi la mitad de su vida corriendo, corriendo…y es que la vida, más que un viaje, es una carrera. Y toda carrera, en el fondo, cuestión vital. Libro ameno, humilde y de lectura rápida, De qué hablo cuando hablo de correr sorprenderá a más de uno, incluso a los más contumaces amantes del sillón-ball.

  • Título: De qué hablo cuando hablo de correr
  • Autor: Haruki Murakami
  • Año edición: 2010
  • Editorial: Tusquets
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